21 de mayo, Día de la Seguridad Privada en España, momento de reconocimiento y de reivindicación

Hoy se celebra un año más el día de la seguridad privada en nuestro país.

Un momento donde a nivel central y en las distintas autonomías representantes de empresas, fuerzas de seguridad nacional o autonómica y representantes institucionales, ponen en valor en forma global la labor realizada por el sector de la seguridad privada en nuestro país y a su vez reconocen individualmente las actuaciones llevadas a efecto por algún vigilante de seguridad en el desempeño de sus funciones.

En definitiva, un día de reconocimiento donde una vez se apaga el foco y retiran el atril los propios intervinientes en el acto, empresas, clientes e instituciones, se olvidan de los reconocimientos realizados ese día y siguen sin abordar los problemas reales del sector hasta el próximo año donde por un solo día volverán los focos y una vez instalado el atril volverán a lanzar palabras y no hechos reales de reconocimiento.

Mientras tanto seguirán aspectos en el aire de cuya solución realmente se desprende un reconocimiento real para el colectivo de vigilantes de seguridad y que lejos del foco y el atril deberían ser abordados en forma urgente y en los cuales el sector sigue sin encontrar respuesta real por parte de los que un solo día del año dicen que la seguridad y sus profesionales son importantes pero que durante el resto del año no implementan acciones reales que lo demuestren.

¿Están dispuestos a cambiar el modelo de seguridad privada en nuestro país?

¿Están dispuestos apostar en las contrataciones de seguridad privada por criterios basados en la calidad de los servicios y no en adjudicaciones que no garantizan ni la seguridad de los propios vigilantes?

¿Están dispuestos a reconocer abiertamente que la seguridad privada juega un papel fundamental complementaria a la seguridad pública y ello conlleva recuperar aspectos como el carácter de agente de la autoridad?

¿Están dispuestos a obligar a las empresas y a los propios clientes a dotar a los vigilantes de seguridad de medios de autoprotección suficientes para abordar con garantías sus servicios diarios o van a seguir impasibles viendo como un día sí y otro también agreden a los vigilantes por el simple hacho de realizar su trabajo?

¿Están dispuestos a reconocer que hay que subir los salarios en el conjunto del país y también en seguridad privada o se van a sumar a las recomendaciones de CEOE para no subir salarios y descolgarse de los convenios sectoriales?

¿Están dispuestos a reconocer que el Transporte de Fondo en España está reconocido como uno de los más seguros de Europa o van a seguir apostando por reconvertirlo en que cualquier empresa de servicios pueda transportar efectivo sin vigilantes de seguridad?

¿Están dispuestos a reconocer que el colectivo necesita una formación de calidad y también una jubilación anticipada como medida de adaptación a las nuevas tecnologías?

Preguntas que desde la reivindicación y desde la concertación social el sector merece convertir en respuestas. De ello dependerá sin duda el presente y el futuro de la seguridad privada en nuestro país en los próximos años.

Una seguridad privada que para avanzar en derechos, reconocimiento e implantación necesita con urgencia cambiar el modelo de la precariedad por el modelo de la complementariedad real y efectiva, para ello los vigilantes de seguridad ha demostrado en el día a día estar preparados.

Al parecer empresas, instituciones y fuerzas policías, más allá de los discursos en el día de la seguridad privada, parecen no estarlo.

Hoy queda celebrar, también hoy mañana y siempre seguiremos reivindicando en el ámbito institucional y en las calles que el mayor reconocimiento posible es mejorar las condiciones del colectivo en su día a día.